Latinoamérica ante el cambio climático

11 de marzo 2024 | Latinoamérica21
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POR MANUEL HERMELO
La sinergia entre conciencia colectiva y acción política concreta se perfila como una de las claves para abordar eficazmente los desafíos ambientales, apuntando a mitigar sus efectos adversos y promover un desarrollo sostenible.

Ante una agenda que incluye cuestiones como la desigualdad, la pobreza, la inseguridad ciudadana, la corrupción o la erosión de la confianza en las instituciones democráticas, el cambio climático emerge como una amenaza omnipresente y silenciosa que requiere políticas eficaces. Un estudio reciente llevado a cabo por la red de consultoras independientes  WIN International en cerca de cuarenta países ha arrojado luz sobre un panorama diverso, revelando tanto consensos como discrepancias en la percepción global del cambio climático. A nivel mundial, una amplia mayoría –el 83%– considera el calentamiento global como una grave amenaza para la humanidad. El análisis comparativo con ediciones anteriores del estudio muestra que el consenso sobre la seriedad del problema permanece sólido en la mayoría de los países, aunque con notables excepciones como Estados Unidos y Polonia, donde segmentos significativos de la población no perciben este tema con la misma urgencia. En América Latina, la preocupación por el calentamiento global supera al promedio mundial, con países como México, Argentina, Ecuador, Brasil, Perú y Paraguay mostrando niveles de alarma particularmente altos. 

Diversidad de opiniones

No obstante, la división de opiniones surge al considerar la capacidad de acción frente al fenómeno. Globalmente, la sociedad está dividida entre quienes creen que aún hay tiempo para actuar contra el cambio climático y aquellos que piensan que ya es demasiado tarde. Esta polarización de opiniones revela un creciente pesimismo, alimentado por la percepción de inacción por parte de los gobiernos. La crítica hacia los gobiernos es un denominador común en casi todo el mundo, con más de la mitad de la población global que expresa insatisfacción con las medidas adoptadas para proteger el medio ambiente en sus países. 

Asia Pacífico es la única región del mundo donde predominan las opiniones favorables. En contraste, en las otras partes del mundo, incluida Latinoamérica, las percepciones son críticas respecto al accionar gubernamental. En nuestra región, Brasil es el país con mejor evaluación y Paraguay es el más crítico. Un estudio realizado en Argentina por  Voices y UADE reveló que los ciudadanos criticaban, además del accionar del gobierno, a las empresas y a la sociedad en su conjunto. Esto refleja un escenario más complejo que involucra a múltiples actores y supone nuevas formas de gobernanza con mayores grados de cooperación e interacción entre el Estado y los actores no estatales.

La película de ciencia-ficción y sátira No miren arriba, estrenada en 2021, es una poderosa metáfora del negacionismo contemporáneo. En ella, la inminente amenaza de un cometa es negada y trivializada por la sociedad y por los propios líderes; la crisis climática a menudo enfrenta una respuesta similar de escepticismo y apatía. Varios líderes mundiales se han destacado por su  escepticismo o negación del problema. Uno de los más notables fue el expresidente de los Estados Unidos Donald Trump, quien cuestionó la validez del cambio climático por razones humanas y realizó acciones como eliminar las referencias al cambio climático del sitio web de la Casa Blanca. Este fenómeno no solo se limita a líderes políticos, sino que también se ha observado en movimientos y medios de comunicación en varios países​.

¿Qué es lo que piensa la sociedad sobre las causas del cambio climático? 

Un  estudio internacional en 45 países ha arrojado resultados esclarecedores sobre la percepción global respecto a las causas. Según el estudio, siete de cada diez personas en el mundo atribuyen el origen del cambio climático a las acciones humanas, evidenciando una conciencia generalizada sobre el impacto de nuestras actividades en el medio ambiente. En contraste, solo un cuarto de la población mundial considera que los cambios climáticos obedecen principalmente a ciclos naturales. 

Particularmente en América Latina, la región se destaca por su firme convicción en la responsabilidad humana detrás del cambio climático. México lidera esta percepción, seguido de cerca por Argentina, Colombia, Perú y Ecuador, todos los cuales presentan cifras que superan el promedio global. Por otro lado, otra encuesta global de WIN el  Climate change & Sustainability realizada en 2021 destaca que la amplia mayoría de los ciudadanos del mundo considera que fenómenos como incendios, inundaciones y huracanes se han incrementado como consecuencia del calentamiento global, evidenciando la percepción de que los efectos del cambio climático ya son palpables. Estos hallazgos reflejan una amplia conciencia en la población mundial y, en particular, en América Latina sobre la importancia de las acciones humanas en la aceleración del cambio climático.

Desde el lado de la ciencia, el consenso sobre las causas antropogénicas sobre el calentamiento global es casi  unánime. Si los científicos y la sociedad coinciden, esto supone una llamada directa a la acción, con compromisos más firmes y acciones concretas por parte de los gobiernos y las instituciones. Combatir el cambio climático demanda un esfuerzo global que combine políticas efectivas, educación y acciones colectivas. 

La  ONU destaca que educar y concienciar son esenciales para respuestas climáticas justas y eficaces. A pesar de las variadas percepciones y recursos, es crucial un compromiso unánime en todos los niveles. Según hemos visto en América Latina, el reconocimiento del calentamiento global como una severa amenaza y la comprensión de sus orígenes antropogénicos son mayoritarios. Sin embargo, esta conciencia no se traduce uniformemente en acciones gubernamentales decisivas, lo que suscita críticas generalizadas. 

El desafío climático debe encontrar su espacio en la agenda política, sin ser eclipsado por problemas acuciantes, como la pobreza, la desigualdad y la inseguridad, que también demandan una atención urgente. Debe además atenderse a que Latinoamérica puede ser una de las zonas más afectadas por los efectos del cambio climático, en especial en las dos subregiones más vulnerables, Centroamérica y el Caribe. 

En este contexto, es imperativo que los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado intensifiquen su colaboración. La sinergia entre conciencia colectiva y acción política concreta se perfila como una de las claves para abordar eficazmente los desafíos ambientales, apuntando a mitigar sus efectos adversos y promover un desarrollo sostenible.